Mira el
móvil otra vez. No debería, pero lo hace. No es tonta. Sabe que no le va a
mandar ningún mensaje. Seis días son muchos días. Pero aún así, ahí está,
mirando el móvil. No sabe qué puede haber hecho mal. Hablaban mucho, por
Facebook, por whats app…Él le contaba sobre sus sueños de que le pagasen por
escribir, ella sobre sus sueños de que le pagasen por diseñar ropa. Él le había
pedido una camiseta y todo. Le había dicho que iría a su pueblo a verla. Muchas
cosas. Se conocieron en la calle, ellas iban a un sitio y ellos a otro pero al
final convenció a su amiga para ir al mismo que ellos y encontrárselo allí. En
cuanto entró por la puerta y la localizó con la mirada fue directo hacia ella y
empezó a hablarle. De repente se la quedó mirando y le sonrío.
-Te voy
a besar, tía-le dijo.
Y la
besó. Sin más. Como si supiese que ella no iba a impedírselo. Por supuesto no
lo hizo. Después fueron todos al piso de una amiga y estuvieron jugando al
Pictionary mientras bebían más cerveza y más vino. Hasta el amanecer. Cuando
empezaron a hablar se dio cuenta de que prácticamente le gustaban las mismas
cosas. Excepto la música. Incluso ambos tenían posters de Audrey Hepburn y de
Marilyn Monroe en la habitación. La segunda vez que se vieron fue en un bar.
Ella estaba muy nerviosa. Había pasado como un mes desde la noche que se
conocieron. A él se le veía tan…tranquilo. Cuando empezó a darse cuenta de lo
nerviosa que estaba se reía. Después le dijo que estaba demasiado nerviosa para
disfrutar de su compañía, pero que tenía remedio. Y la besó. Fue incluso mejor
que el primero. Dos semanas después, en su tercera cita, durmieron juntos. Ella
seguía estando muy nerviosa. Prácticamente él tuvo que hacer todo el trabajo. No
pudo llegar al orgasmo, no se relajó lo suficiente. A él también le costó pero
al final lo hizo. Lo abrazó toda la noche mientras fingía dormir. Él roncaba
plácidamente. La abrazaba mientras dormía. Y ahora, simplemente, nada. Ni en
redes sociales ni al móvil ni nada. Como si se hubiese desvanecido. ¿Era este
su estilo? ¿Conocer chicas y actuar como el perfecto príncipe azul para después
de acostarse con ellas no volver a hablarles? ¿No podía haber sembrado menos
ilusión en ella para eso? ¿Acaso no se hubiese acostado con él aunque no
hubiese empezado a ver esperanzas de futuro? Claro que sí. Entonces, ¿por qué?
Igual hasta disfrutaba con eso. El muy cerdo. Luego lo contaría en algún
estúpido relato de apenas una página en su blog en el que intentaría meterse en
su mente sin resultado. Vuelve a mirar el móvil inconscientemente pero se jura
que va a ser la última vez. Lo borra de Facebook. Lo bloquea de WhatsApp.
Mañana vuelve a bajar al centro. Piensa ir al bar en el que se conocieron,
emborracharse demasiado y acabar con otro tío. Mentalmente empieza a escoger
que ropa se va a poner. Por si acaso se lo cruza. Quiere que la mire y vea en
haberla dejado escapar el peor error de su vida.
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