Cuando
empieza a bajar con sus ojos clavándose en los míos y las manos agarrándome
para que la note me doy cuenta de todo. En el instante en el que sus tetas me
pasan por encima de la entrepierna y ella se aprieta aún más y baja más
lentamente me doy cuenta de que no solo no hemos tenido jamás el control si no
de que no lo vamos a tener en la vida. Igual son las hormonas pero en ese
momento pienso que qué importa todo si yo ahora mismo exhalo en este suspiro la
perfecta oda a la mujer mientras ella me desabrocha el pantalón con los ojos
aún clavados en los míos. Quizás frivolizo mientras me los baja arrastrando
también mis calzoncillos sin miramientos. O quizás generalizo pienso mientras
me preparo para el contacto con su boca. Quizás no es extendible a todo mi
género. Igual ellos no ven la belleza de este instante que sólo dura unos
segundos pero para mí es la vida en el que yo me percato de que ellas jamás
serán mías y yo siempre seré suyo.
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