No me
entiendo. Siempre estoy haciendo cosas así. Como perderte por no atreverme a
decirte que no quería perderte. Y dándome cuenta tantos, tantos días más
tarde…Lo más duro de perderte es que te tuve. Y puede parecer la típica frase
estúpida de poeta pero es muy cierta. Lo peor de perderte es recordar que es
verdad que te tuve. Te tuve joder. Te toqué con las yemas de mis dedos.
Exististe. Y ahora ya no. ¿De verdad vendrás a buscarme algún día dentro de
muchos años como dijiste? Lo dudo. ¿De verdad te abriré la puerta con una
sonrisa y te desnudaré antes de llegar a mi cama como te dije? Sé que no. Habré
estado enamorado de tantas otras por entonces…Isayah Thomas se pregunta en voz
alta en una canción en mis altavoces “¿Cómo tendrá el coño teniendo novio?” y
yo sonrío. He estado pensando. ¿Por qué casi siempre que soy infiel a alguien
es con la misma mujer? ¿Y por qué siempre dejo que ella me vea desnudo? No
hablo de sin ropa, la cifra asciende sensiblemente en ese sentido, si no
desnudo. A ella puedo decirle que no estoy seguro realmente de si voy a ser
quien quiero ser. A ella puedo mostrarle mi miedo. Puedo ser una persona
normal. Aunque no le guste. A casi nadie le gusta que lo sea. Si confieso que
no sé si seré capaz de vivir de lo que escribo, viajando, metiéndome en mil
líos y bajo cientos de faldas, en decenas de corazones y en todas las ciudades
que pueda del mundo la gente suele pedirme que me calle. No les gusta verme
así. Y lo entiendo. Es como ver a una puta a la luz del día que dirían en “El
lado oscuro del corazón” Es enfrentarse al mundo real, tal y como es. Es
desfragmentar el sueño en simplemente pequeñas ambiciones de un crío que no se
siente preparado para dejar de serlo. No me entiendo. ¿Por qué siempre acabo
haciéndome daño? Creo que hay una parte de mí que me odia con todo su ser.
Aunque creo que el concepto de auto-destrucción está sobrevalorado. No me
auto-destruyo porque quiera hacerlo, ni por impulsos subliminales estúpidos. Me
auto-destruyo porque casi todas las cosas que me gustan tienen esa
consecuencia. Es simplemente el precio a pagar, y estoy dispuesto a hacerlo. Me
gusta salir y ponerme hasta el culo, joder las cosas. A la mañana siguiente
despertar con la boca seca y llevarme la mano a la cabeza recordando como jodí
las cosas anoche es sólo el precio a pagar. Pero merece la pena. Me siento tan
bien la noche antes, en el momento del zenit, cuando decido que todo importa
una mierda y ha llegado el momento de escupir en lo que todos creen y valoran
sólo porque yo no le doy la más mínima importancia…Pero al fin y al cabo todo
eso importa una mierda a la hora de la verdad. Porque no soy más que otro
puñado de células consumiéndose a la par que consume. Y ahora voy a cerrar el
procesador de texto, a masturbarme con pornografía americana y a dormir. Con la
esperanza de que quizás mañana pase algo interesante. Sólo por luego poder
contarlo. Aunque nadie lo escuche. Yo me conformo con contarlo. Es lo único que
os pido. Eso y que no me palmeéis la espalda ni me digáis si soy o no bueno.
Simplemente dejad la puta limosna en el suelo y marchaos sin mirarme demasiado
a los ojos. Sin hablar. Sólo unas monedas para dejarme seguir viviendo
experiencias que luego narrar y quizás presentarme a alguna mujer a la que le
guste más el sexo que cuidarse. Y quizás alguna calada y un trago bien frío. De
ron, a ser posible. En Oporto no hay. Buenas noches quien cojones seas y sin
importar cómo coño has llegado hasta aquí. Respeten un poco al que sangra y
nunca le digan que lo han visto hacerlo. Hasta la próxima.
No hay comentarios:
Publicar un comentario