viernes, 15 de noviembre de 2013

Conoce a una chica, dice.

Cuando se va al baño utilizo todo mi auto-control e incluso cierta parte de él que no sabía que tenía para no largarme de allí. Incluso me agarro a los reposabrazos y los aprieto con fuerza. Hasta que se me clavan en las palmas y empiezan a hacerme daño. Le escupiría en el vaso y me quedaría mirando como bebe sin más. No sé cómo sido tan estúpida de decirme lo que me ha dicho. Intento concentrarme en que la gente simplemente se comporta así cuando está nerviosa y en que ella ahora mismo se ha llevado una mano a la frente mientras respira profundamente y piensa en por qué lo ha dicho. Cuando vuelve sonríe. Me esfuerzo y logro devolverle la sonrisa. No puedo verme pero creo que lo estoy haciendo fatal. Que esto iba a ser bueno para mí dijo la terapeuta. Que estaba listo. Conoce a una chica dice, el mundo está lleno de ellas, simplemente conoce a una. Qué gilipollez. No sé si sospecha que estoy colado por ella. Quizás sí y por eso me ha recomendado que salga por ahí a conocer mujeres. Creo que simplemente tengo que cambiar de terapeuta. Uno no se re-construye durante dos años contándole toda su mierda a una persona sin atraparse mucho en ella también. O al menos yo no he sido capaz. Al menos no siento miedo pienso mientras ella sigue contándome esa historia de mierda. Probablemente por las pastillas. Me he tomado el doble de las que me han dicho que me tome. Aunque tienen mi personalidad diseccionada en cada una de esas páginas. Igual me han dicho que me tome la mitad a sabiendas de que yo iba a duplicar la dosis. No me importa. Me gustaría ser como ella. Tener historias de mierda sobre problemas de fiesta con la policía. Drogarme por elección. Pienso en decirle que he vivido en un hospital psiquiátrico. Bueno, vivido. Ya me entendéis. Me imagino su cara. Eso me divierte. Mientras hablamos ella me pone la mano sobre la mía. Intento no retirarla muy violentamente. Creo que lo he hecho fatal una vez más porque ella ha torcido la sonrisa durante un segundo, y aunque sigue hablando ahora parece cohibida. Simplemente no puedo con esta mierda. Ella se siente cada vez más incómoda porque yo no hago nada por aliviarlo. No sé por qué debería. Además acabo de darme cuenta de que todo esto es un error. Joder, ¿cómo voy a conocer a nadie si no pueden tocarme la mano en la primera cita? Me auto-convenzo de que lo mejor para ambos es que huya. Yo no voy a conocer a nadie pienso, voy a cambiar de terapeuta y punto.

No hay comentarios:

Publicar un comentario