domingo, 13 de octubre de 2013

PRIMERA LECCIÓN DE LA VIDA: “NO TOQUES EL HORNO QUE QUEMA”

La primera lección que uno debe aprender en la vida es…no sé. Tal vez que no importan las lecciones que uno aprenda porque la vida siempre tendrá más en la reserva que deberías aprender. Quizá la primera lección que uno debe aprender en la vida es que uno no llega nunca realmente a saber nada de nada. Sobre todo menos aún sobre la vida. Y muchísimo menos sobre sus lecciones. Si existen. La primera lección que yo aprendí en la vida (o una de ellas) es que el horno quemaba. Fui autodidacta. Mi madre y mi abuela cocinaban un asado en el horno. En casa de mi abuela. Salieron al patio. Me dijeron: “No toques el horno que quema”. Recuerdo que no tardé ni dos segundos en tocar el horno cuando se fueron. Aún tan pequeño ya sabía que los adultos podían mentir. Y ya sabía que yo quería descubrir todo cuanto fuese posible. Y de primera mano. Nunca mejor dicho. Por supuesto me quemé. No era por el instinto de “no hagas esto”, “pues lo primero que haré cuanto pueda será hacer eso”. Era más por la curiosidad. ¿Cómo iba yo a no saber si era cierto que el horno quemaba o no? ¿Para qué me iban a engañar? Estaba claro que el horno quemaba. Sin embargo yo no lo sabía. Sólo me lo habían contado. Yo tenía que quemarme, aunque supiese que no iba a ser una sensación agradable. Creo que este afán siempre fue a más y es lo que me ha llevado aquí. Y lo que marcará el camino que me queda por recorrer. Nunca he entendido a la gente que lee de drogas y no quiere probarlo todo. Yo probaría todas las posibilidades y variantes. ¿Cómo será follar de setas? ¿E ir a un museo de MDMA? ¿Y visitar un parque de estos enormes con un tripi en el cuerpo? Ir a clase de empalmada de speed. DMT en la playa. MDMA en la playa. Tripi en la playa…todas las variantes. Mucha gente me ve un yonki. En los foros que frecuento solemos etiquetarnos como “drogofílicos” e incluso he llegado a leer “filoso de la droga” aunque este término me parece casi tan presuntuoso como usar la palabra presuntuoso y no me gusta una mierda. Yo no sé los demás pero a mí no me parece aplicable ningún término. Simplemente somos esos que cogen el móvil en el metro para buscar en qué año murió no-sé-quién porque se les ha pasado por la cabeza. Los que se meten a Internet y acaban con 9 pestañas abiertas. Que hacen clic en casi todos los titulares. Que quieren acostarse con todas las mujeres que puedan en todas las ciudades que puedan en todas las posturas que puedan. Que pasean por una ciudad extranjera y ven a alguien saltar de unas rocas al agua y se quitan la ropa y se tiran porque no soportan la idea de que alguien sepa que se siente y ellos no. ¿Cómo será ser atravesado por una aguja de coser de lado a lado de las mejillas con la boca abierta? ¿Y luego morder la aguja? ¿Existirá el amor perfecto? ¿Cómo será el tacto de la nieve más embarrada de toda Rusia tras pasarle un tanque por encima? ¿Y el de la arena de las playas del Caribe entre los dedos de los pies? ¿Cuántos han llorado en el hombro de una prostituta? ¿Qué se sentirá al matar? ¿Y al morir por alguien? ¿Y al morir atravesado por una espada? ¿Y de un disparo? ¿Y en sueños? ¿O de fiebre? ¿Cuán desagradable es realmente morir quemado? Primera lección, sólo puedes adivinar si quema el horno quemándote con el horno. 

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