miércoles, 27 de noviembre de 2013

Aeronáutica.

Vuelvo a bajar las escaleras. Que guapo. Que guapísimo. Lo hago moviendo las manos con teatralidad esta vez y tomándome mi tiempo. Hay como unos microsegundos en los pasos que doy subiendo o bajando escalones en los que me siento como si la gravedad no existiese. El Moreno me grita por detrás que vaya a traer las cervezas. Cierto. Entro en la casa. Abro el frigo. Saco otras dos cervezas. Me paso un par de minutos buscando el abridor y me acuerdo de que lo tenemos fuera, en la mesa. Cuando salgo vuelvo a notar lo de las escaleras. Las subo. Las bajo. Las subo. Las bajo.

-Pero, ¿qué coño haces?-me grita el Moreno.

-¡Estoy descendiendo de una nave hacia la luna ahora mismo!-le grito mientras bajo las escaleras con los brazos muy extendidos, moviéndome como un astronauta.

Él se ríe. Decido que ya está bien y voy hacia la mesa con las cervezas. Y que se joda Armstrong, pienso, que yo no he tenido que estudiar aeronáutica. 

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