domingo, 24 de noviembre de 2013

Así, sin beso ni nada.

¿Os ha pasado alguna vez eso cuando estáis borrachos y de fiesta que de repente es como que “despertáis”? ¿De repente miráis alrededor y veis a todos los colegas andando por la calle y te paras un segundo y preguntas hacia dónde os dirigís? Como si los últimos cuarenta minutos hubieses sido un autómata.  También bailando en alguna sala o discoteca. Cuando miras a tu alrededor y dices “¿Pero dónde coño están mis colegas? ¿Qué puta hora es?”. Me pasó cuando andábamos por la calle de la iglesia hacia arriba. No le pregunto dónde coño están mis compañeros de trabajo porque probablemente no tenga ni idea, o peor, quizás hayan venido a la mesa a decir que se iban y todo y yo no me acuerdo. Cuando llegamos a la esquina de Plaza da República se para.

-Yo giro a la derecha-me dice.

Yo miro el callejón dónde se juntan los porreros con las motos por las tardes.

-A mí aún me queda lo duro-le digo sin girarme a mirarla.

-Suerte, anda-dice mientras se da media vuelta y echa a andar.

Me quedo un segundo con la boca abierta. Así, sin beso ni nada. Ella se para y se vuelve. Me ve con la cara de estupefacto y la aumento hasta el extremo. Intentando ser gracioso. No puedo verme pero creo que no lo consigo. No controlo muy bien los músculos de la cara ahora mismo.

-¿Qué?-dice ella con una risotada.

-Así, sin beso ni nada-le digo fingiendo indignación. Tratando de ser gracioso de nuevo.

Ella se ríe. Punto. “Aquí hemos venido a jugar” pienso.

-Si quieres puedes venir a mi casa a tomar la última-le digo con una sonrisa.

-Hoy no-me dice girando un poco la cabeza-Mañana trabajo.

Me callo que yo también. Entro a las diez, es la ventaja. Nunca había entrado tan tarde a trabajar. Salgo a la una. Vuelvo a las dos y hasta las ocho allí. Está genial.

-¿Y cómo te localizo otro día?-le pregunto.

-Tienes mi número, ¿no te acuerdas, tío?-pregunta mientras se cae un poco hacia atrás.

Respiro aliviado por dentro. No soy el único que va ciego aunque puede que sí que le saque mucha ventaja.

-Creo-dice después.

Me río. Sí, lo tengo. Lo he recordado cuando me lo ha dicho.

-Sí, lo tengo-digo.

-Buenas noches, entonces-dice ella.


Y se vuelve a girar y empieza a andar. Así, sin beso ni nada.

No hay comentarios:

Publicar un comentario