¿Os
ha pasado alguna vez eso cuando estáis borrachos y de fiesta que de repente es
como que “despertáis”? ¿De repente miráis alrededor y veis a todos los colegas
andando por la calle y te paras un segundo y preguntas hacia dónde os dirigís?
Como si los últimos cuarenta minutos hubieses sido un autómata. También bailando en alguna sala o discoteca.
Cuando miras a tu alrededor y dices “¿Pero dónde coño están mis colegas? ¿Qué
puta hora es?”. Me pasó cuando andábamos por la calle de la iglesia hacia arriba. No le pregunto dónde coño están mis compañeros
de trabajo porque probablemente no tenga ni idea, o peor, quizás hayan venido a
la mesa a decir que se iban y todo y yo no me acuerdo. Cuando llegamos a la
esquina de Plaza da República se para.
-Yo giro a la derecha-me dice.
Yo
miro el callejón dónde se juntan los porreros con las motos por las tardes.
-A mí aún me queda lo duro-le digo sin
girarme a mirarla.
-Suerte, anda-dice mientras se da media
vuelta y echa a andar.
Me
quedo un segundo con la boca abierta. Así, sin beso ni nada. Ella se para y se
vuelve. Me ve con la cara de estupefacto y la aumento hasta el extremo.
Intentando ser gracioso. No puedo verme pero creo que no lo consigo. No
controlo muy bien los músculos de la cara ahora mismo.
-¿Qué?-dice ella con una
risotada.
-Así, sin beso ni nada-le digo
fingiendo indignación. Tratando de ser gracioso de nuevo.
Ella
se ríe. Punto. “Aquí hemos venido a jugar” pienso.
-Si quieres puedes venir a mi
casa a tomar la última-le digo con una sonrisa.
-Hoy no-me dice girando un poco
la cabeza-Mañana trabajo.
Me
callo que yo también. Entro a las diez, es la ventaja. Nunca había entrado tan
tarde a trabajar. Salgo a la una. Vuelvo a las dos y hasta las ocho allí. Está
genial.
-¿Y cómo te localizo otro
día?-le pregunto.
-Tienes mi número, ¿no te
acuerdas, tío?-pregunta mientras se cae un poco hacia atrás.
Respiro
aliviado por dentro. No soy el único que va ciego aunque puede que sí que le
saque mucha ventaja.
-Creo-dice después.
Me
río. Sí, lo tengo. Lo he recordado cuando me lo ha dicho.
-Sí, lo tengo-digo.
-Buenas noches, entonces-dice
ella.
Y se
vuelve a girar y empieza a andar. Así, sin beso ni nada.
No hay comentarios:
Publicar un comentario